Escrito por : Animal Spec octubre 06, 2016

<<Naoto Wakatsuki es un chico de 15 años que cursa bachillerato y se halla en la mala suerte de sufrir acoso escolar por parte de Akira Kaneshiro, quien se rumorea es responsable del abandono escolar y suicidio de dos chicas. Agobiado por el brutal acoso escolar que constantemente recibe de Kaneshiro, Wakatsuki opta no por suicidarse. En lugar de eso, mata a su agresor para poder sobrevivir. Yûya, quien contempla hasta qué cotas de seriedad ha llegado el asunto, es azotado por el sentimiento de culpabilidad proveniente de no haber hecho nada, y en lugar de eso haber mirado para otro lado. Decidido a no volver a ignorar lo que pasa ante sus ojos, se decanta por ayudar a Wakatsuki y posteriormente huir con su nuevo amigo Capricornio, quien arrastra el estigma de haber acabado con la vida de una persona.>>

  • Título: Yagiza no Yuujin (Mi amigo Capricornio; Capricorn's friend)
  • Adaptación: Obra de Otsuichi
  • Géneros: Drama, misterio, sobrenatural
  • Tomos: 1
  • Capítulos: 7
  • Editorial: Shueisha
  • Revista: Shonen Jump+
  • Demografía: Shonen
  • Historia (autor) original: Otsuichi (Goth, Kimi ni shika Kikoenai, Kizu, Hajime, Shissou Holiday)
  • (Autor) Manga: Masaru Miyokawa (Foo Fighter Fuji, Henshin Ganbou!, ST&RS)
  • Publicación: 18 de octubre de 2014 - 25 de abril de 2015


Mi amigo Capricornio se nos presenta como una bella a la par que cruel historia sobre el bullying (algo que ocurre a diario pero que muchos ignoran) y en menor medida la empatía y amistad, ofreciéndonos primeramente junto al bello dibujo de Masaru Miyokawa, fragmentos de noticias que tratan sobre el bullying, más concreta y generalmente sobre suicidios y asesinatos derivantes del acoso escolar, todo esto mientras se nos mostraba la particular terraza a.k.a. aparato generador de entretenimiento de Yûya (porque sí, esa terraza es magia; lleva desde camisas de 4 mangas, hasta perros y cosas que parecen venir de otros mundos).

"¿Te suena lo del chivo de Azazel?"
Nada más empezar tenemos la primera escena grotesca, y es que un cani de mala muerte que poco aporta a la sociedad (y todo indica que poco aportará) está obligando a Wakatsuki, a comer la comida que su madre le ha preparado, vertida en un urinario plagado de orina, y quién sabe qué más habrá ahí (inserte paréntesis censurado). El mero hecho de que le haya tirado su almuerzo, el cual ha costado dinero y tiempo a su madre, y muy probablemente se lo habrá hecho con todo el cariño del mundo, es impactante, e insta a pensar en qué se le puede pasar por la cabeza a semejante escoria humana, pero a eso sumamos el que se le obliga a comer de una forma jodidamente insalubre, arriesgándose a coger una enfermedad relativamente gorda. Éste, es el primer momento impactante, y recalco por muy obvio que pueda parecer: "Mi amigo Capricornio" es una historia ficticia, pero los hechos que suceden en ella son el pan de cada día.

En lo que Kaneshiro, el cani de mala muerte del que os hablé arriba, obliga a Wakatsuki a comer comida vertida en urinario usado por más de uno, sus compañeros, entre los que destacan Yûya por ser protagonista, contemplan brevemente esta escena, de reojo y sin pararse, porque claro, nadie quiere torturarse y remover su propia conciencia viendo tal atrocidad. Puede parecer de sentido común denunciar tal acoso injustificado al profesorado, pero claaaro... Seríamos tratado de y cogeríamos fama de chivato, y a lo tonto nos ganamos una paliza y nos complicamos la vida un poco porque sí. Mejor seguimos con nuestras vidas, manteniendo un perfil bajo, destacando por la ausencia de algo que nos haga resaltar y ser uno de los muchos que componen este mundo. Total, seguro que al joven Wakatsuki no le pasa absolutamente nada. Las probabilidades de que se suicide son bajas, y el que vaya a hacer algo como matar a su agresor, más aún. ¿Qué es esto? ¿Una película que intenta remover conciencias y hablarme sobre el bullying? Por favor, si el bullying sólo se ve en ficción y en bromas (esto es ironía, claro está; por si acaso).

"Azazel es un ángel caído, así como el demonio del desierto.
Está relacionado con una antigua costumbre judía: la del chivo de Azazel."
Siguiente escena: Wakatsuki es derribado en plena clase de educación física, porque a nuestro cani de mala muerte a.k.a. fracaso social crónico, le sale de ahí abajo.

Siguiente escena grotesca: Wakatsuki se ve obligado a matar a su agresor; su vida se acaba de desmoronar.
Algunos pueden ver en esto último un simple asesinato con un dibujo grotesco cuando muestran el cadáver; yo veo a una víctima que ha tenido que ensuciarse las manos para poder sobrevivir, alguien cuya posibilidad de subsistir adecuadamente acaba de descender cual ángel caído por culpa de una escoria social salvaje.

"Una vez al año, el sacerdote elegía a dos chivos para ofrendar: uno a Dios y el otro a Azazel."
El que iba como ofrenda a Dios acababa sacrificado para expiar los pecados con su sangre."
Básicamente a partir de ese momento Wakatsuki arrastría consigo el estigma de haber acabado con la vida de una persona "egoístamente", porque, aunque estemos hablando de un desperdicio social responsable de las muertes de algunas personas y el sufrimiento de otras tantas, desgraciadamente no deja de ser un humano, y matarle es asesinato.

Poco después de haberlo hecho, éste se encontraría con Yûya y se mostraría ante él, con el bate lleno de sangre y pelos en su mano derecha. En un principio Yûya va predispuesto a hacer lo de siempre; mirar hacia otro lado. Mantiene una conversación con Wakatsuki, bastante casual si tomamos en cuenta el contexto en el que se encuentran, y Yüya se despide con un "Ah, vale. Que vaya bien." una vez Wakatsuki le dice de irse para no meterle en líos. Claro que como ya he mencionado, esto era en un principio, pues dada la situación y cotas de seriedad a la que había llegado un asunto que hasta hace poco podía ignorarse (y como poder, se puede seguir ignorando, de la misma forma que yo ahora puedo coger y reventarme contra una pared para posteriormente tirarme por la terraza), Yüya reflexiona y concluye:

"No tengo por qué estar pendiente."
"A saber lo que habrá hecho con ese bate."
"Normal que vayan a arrestarlo. Sin duda."
"No tiene nada que ver conmigo".
"Al fin y al cabo...
...esta ha sido la primera vez que he mantenido una conversación decente con él."
"Ni es mi amigo... 
ni tengo ninguna obligación de meterme en este asunto."
"Paso de él y punto."
"Tal como he venido haciendo hasta ahora."
"Al otro lo soltaban en el desierto después de que el sacerdote confesara sobre él todas las
maldades, rebeliones y pecados de los israelitas, es decir, haciéndolo cargar con todas esas culpas."
En efecto, este es el punto de inflexión de Yûya, el punto en el que ve que DEBE de hacer algo. Hasta ahora, Yüya ha sido uno más del genérico ganado que ignora al chivo en el que se vierten los pecados de los demás. Ahora, ha decidido salirse de su perfil bajo de alumno normal que vive una vida escolar normal sin complicaciones más allá de las que un adolescente promedio del primer mundo suele tener; Yüya se mete en "primer plano" y comienza a actuar.

Wakatsuki pasaría a esconderse en la casa de Yüya, para posteriormente huir junto a él. En su estancia, Yüya recuerda el periódico del 2 de octubre que llegó a su terraza:
"Tras someterse al interrogatorio por la presunta autoría del asesinato del adolescente hallado muerto la madrugada del día 25 del mes pasado en la ciudad de XX, prefectura de YY, se ahorcó anoche en los baños de la comisaría de ZZ. Estudiaba bachillerato y tenía 15 años. Los hechos ocurrieron tras confesar que, efectivamente, había acabado con la vida de su compañero de instituto".


"Abandonado, vivo, en el desierto, con todas las culpas de la gente sobre las espaldas:
ese es el chivo de Azazel."

Durante la estancia de Wakatsuki en casa de Yüya, éste último descubre algo más: "Wakatsuki parece un chaval normal y coriente, exactamente igual que yo".

En efecto, Wakatsuki es absoluta y enteramente un chico completamente normal, que desgraciadamente se ha topado con la mala suerte a la que llamaremos "Kaneshiro", de la misma forma que antes de él hubo otros 2 a los que le tocaron, y de la misma forma que, de no haberle puesto solución (aunque en este caso haya sido mediante un asesinato obviamente ilegal), le habría tocado a otro más del ganado que hasta entonces ignoraba a la víctima en cuestión.

Tras esto, tocaría la huida entre ambos, en la que, vaya por dios, volveríamos a ver que Wakatsuki no es algún tipo de bicho raro antisocial (no confundir con asocial) que se merece que le acosen, sino una persona normal... ¡con sentimientos! ¿Qué sorpresa, no? Y yo que pensaba hasta ahora que aquellos a los que nos acosaban (recibí bullying hace años, pero eso ya pasó ejejeje) éramos alguna semilla del diablo que nos merecíamos esto :(... Concluyo en que Mi amigo Capricornio es algún tipo de blasfemia que atenta contra mis creencias sobre el bullying y mi dios "Cani Fugitivo".

"El animal carga con todo y las personas quedan libres de culpa.
Si no hacían eso, la gente era incapaz de soportar el peso de sus pecados."
A partir de este punto se irían desperdigando pistas que ayudarían a Yûya a resolver el misterio que acontece desde el asesinato, misterio del que de paso no puedo hablar, aunque me gustaría, pues me he decidido por no spoilear prácticamente nada de Mi amigo Capricornio (es un tomo único. Hablar sobre esto jodería gran parte de la experiencia). Me limitaré a decir que, el misterio está bien cimentado y tiene sentido, aunque no me acaba de convencer DEL TODO la forma en la que Yûya, de un momento a otro, piensa en móviles y lo ata todo (no detallo más; lo sabréis si habéis leído o leéis Mi amigo Capricornio). Por otro lado, a alguna gente puede no gustarle el "repentino" cambio que pega a mediados del tomo, pues puede no ser lo que se esperaba precisamente al principio (una historia que en resumen trataría sobre un chaval que no pudo más y asesinó a su agresor, vagando con el estigma y tal...). Y, si te estás preguntando qué puede ofrecer Mi amigo Capricornio en lo referente a personajes, siendo un tomo único, puedo resumirlo en que tienen un espectacular desarrollo (tomando en cuenta la longitud de la obra) y son reales, quizás con una pequeña exageración en el personaje de Kaneshiro, pues el cani o acosador (o ambas) promedio no suele estar tan zumbado (aunque sí, también hay gente responsable de muertes y ese tipo de cosas que sigue pululando por ahí por, no sé, ser un desperdicio social menor de edad), lo que no indica que no haya gente así. Pero por lo demás, todo bien.

Yûya es una de las pocas personas (1 de cada 1.000, como mucho) que decide a actuar. Kaneshiro es el tan extendido personaje (dicho de forma despectiva) cuya única colaboración al mundo es causar problemas y molestar dado que, por su corta inteligencia, o vida de mierda, poco más puede aportar al mundo; claro que por otra parte es un ser humano como nosotros, por lo que hacerle pagar por el daño que pueda habernos causado atenta contra la moral y la ley y todas esas cosas. Luego, Wakatsuki es el personaje más real de todos, y he sentido empatía por él (además de haberme sentido identificado)

Como persona que ha sufrido bullying durante aproximadamente 2 años, puedo afirmar que Wakatsuki es un personaje muy bien hecho, y que el bullying se ha representado de forma genial, más concretamente sus consecuencias y el cómo se siente la víctima. Si habéis leído Mi amigo Capricornio, o si lo vais a leer, sabréis / adelanto que en algunas viñetas podremos ver cómo Wakatsuki parece estar "bien", pero luego se le ve romper a llorar por lo que lleva dentro, y lo que personalmente más me ha agradado: Podemos ver a Wakatsuki desanimado por el hecho de que, aún habiendo armado un escándalo, no ha servido de nada. Procedo a explicar: Cuando yo sufría bullying, pensaba, al igual que Wakatsuki, que aunque a veces me defendiese, me tomaban por poca cosa. Por ello, también pensaba que si armaba un escándalo al punto de que cuando me dijesen algo la liase, aún si estoy en plena clase, la situación cambiaría. Esto es también lo que pensó Wakatsuki; él mató a su agresor para poder sobrevivir, para que esto parase, pero también para librarse del estigma de ser el acosado. Él pensaba que tras cometer la atrocidad no de algo como tirarle una mesa a alguien que te toca los huevos, que a día de hoy se ha normalizado más de lo que debería, sino de haber matado a alguien, se le comenzaría a tomar como algo más, y no como algo insignificante a lo que se puede aplastar e ignorar como si no tuviese el más mínimo valor. Básicamente, pensó que se le comenzaría a tomar en serio, pero no fue así, Tras haber asesinado al agresor, su vida básicamente se desmoronó: La policía le perseguía, había sufrido mucho hasta ahora, había acabado de matar a una persona, y lo peor de todo es que...

"Siempre igual."
"Tengo la sensación de que...
...siempre que vaya a salir, me ocurrirá algo malo."
"Cuando me pongo a hacer cola... 
...viene alguien y se me cuela."
"Intento decirle algo, pero finge no oírme." 
""Con este no habrá problema", piensan." 
"Porque me miran y ven que soy poca cosa" 
"También Kaneshiro se fijó en mí por lo mismo." 
"Cuando salí de casa con el cuchillo esa noche... 
pensé que todo esto iba a acabarse." 
"Sin embargo, aún después de matar a Kaneshiro..." 
"No ha cambiado nada."
Voy a empezar la opinión personal con una frase que prácticamente hará el mundo arder (como si al mundo le importase mis opiniones personales xdxd): "Mi amigo Capricornio" me ha gustado bastante pero ha supuesto una pequeeeña decepción (no dejes de leer, por si acaso, que hay MATICES).


Mucho ojo pues hay gente que tiene un concepto algo distorsionado de lo que es una decepción, y usted, querido lector, puede ser una de esas personas a lo que usted pensará que yo le estoy tratando de tonto. No estoy diciendo, ni siquiera insinuando, algo ambiguo (¿no te ha gustado? ¿No lo recomiendas?). "Mi amigo Capricornio" ha sido un manga que he disfrutado en todo momento (aunque a partir de cierto punto me empiezan a desagradar ciertos elementos), es un manga que recomiendo, y un manga al que concedo una nota medianamente alta, pero nada de eso quita el hecho de que ha acabado siendo una pequeña decepción.

Mis compras se dividen en dos secciones: Aquellas que provienen del retraso mental que tanto me caracteriza tal que sin saber prácticamente nada de la obra la compro y afronto, aún si me vienes con un Medaka Box, fracaso en todo occidente con 22 tomos (que no es precisamente barato), y aquellas que provienen de haber oído buenas, o en este caso excelentes cosas, y yo procedo a informarme en su justa medida de qué va esto, qué suele decir la gente de ésta obra, qué adjetivos le adhieren.


"Mi amigo Capricornio" forma parte del grupo de compras que he hecho con conocimiento medio de lo que estaba comprando. Antes de tener el tomo en mis manos yo pensaba que esto sería uno de esos mangas a los que yo les daría uno de mis 8'5, dado que basándome en las cosas que iba leyendo por redes sociales y blogs, supuse que iba a ser prácticamente un genial manga sobre el acoso, la amistad, y ese tipo de cosas que si bien no son temática innovadora, sí un aire fresco que nunca viene mal tocar a modo de remover conciencias y concienciar de lo que pasa.

Cuán equivocado pude estar, pues si bien como ya he mencionado arriba, me gustó, y me ha parecido un buen manga, me di de bruces contra mis propias expectativas. Esto resultó ser culpa mía y nada más que mía, dado esas expectativas fueron la conclusión de todo lo que leí (ergo fui con prejuicios altamente positivos, sin tener siquiera el manga en mis manos, y sin haber leído absolutamente nada más allá de la sinopsis).

A pesar de que no fue taaan genial (no por ello no ha sido genial) como en un principio esperaba (ergo no me gustó tanto como esperaba) fue un buen rato de entretenimiento, fueron algunos buenos momentos de reflexión, y fue una belleza para mis ojos. Desde un primer momento, más concretamente desde que abrí la primera página, el dibujo de Miyokawa me llamó la atención, destacando en lo personal el cómo dibuja el pelo de Yûya en muchas viñetas (sobre todo en aquellas en las que hay ráfagas de vientos), el diseño de personajes (destaco sobre todo el de ambos protagonistas, y entre ellos dos el de Wakatsuki), y el cómo dibuja las expresiones de los personajes (me encanta, por ejemplo, la cara de Yûya tras despertar en un cibercafé). Siento mucho haber intentado hacer arder el mundo con una frase como "esto que tanto os gusta, me ha decepcionado", pero me hallo juguetón. Si aún no ha quedado claro, sí, Mi amigo Capricornio es un manga BASTANTE bueno (vuelvo a recalcar que yo esperaba más dado lo que leía, pero esto no le quita mérito) que me ha gustado bastante. Tal y como lo leéis D:<!

  • El manga adapta la obra de Otsuichi, reconocido autor de misterio.
  • El manga se encuentra licenciado en España a manos de Milky Way Ediciones, pudiéndose comprar a un pvp (precio recomendado de venta al público) de 8€.
  • Mi amigo Capricornio cuenta casos reales de bullying.
  • Actualmente el manga no puede ser leído por internet, pero puedes acceder a una preview por parte de Milky Way Ediciones, en la que puedes leer el primer capítulo de forma completamente gratuita.


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En efecto, Mi amigo Capricornio cumple con su cometido. Cuenta con un buen desarrollo de personajes (favor de tener muy en cuenta qué quiere lograr, y que estamos ante un tomo único) y logra lo que quiere, pudiendo verse el final del manga como un reflejo de las consecuencias, y el cómo acaba todo creyendo que "todo estará bien si ignoramos lo que ocurre", además de tener un bello dibujo (un buen dibujo siempre es un plus, no cabe duda) que junto a lo demás, da lugar a un bello manga que no viene de más leer. ¿Es perfecto? Eh... Claramente x'D. ¿Es algo imprescindible que debo leer como buen otakito? No, tampoco. ¿Pero entonces qué es? Un buen manga, ni más ni menos.
Altamente recomendado.

¿Cuánto me ha gustado?
8

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